¿Qué es el psicoanálisis?

La palabra significa “análisis de la psiquis” o sea “análisis de la mente”. Es un método terapéutico que consiste en analizar la parte profunda o inconsciente de la mente. En la parte inconsciente, se encuentra lo que llamamos o definimos la “base de la personalidad”. Esta base se haya formada por la educación familiar, las experiencias vividas, los recuerdos, los sentimientos etc. Todo ello determina nuestra forma de ser adulta y la mayoría de los complejos, baja autoestima, inseguridad, miedos, etc tienen que ver con la estructura de nuestra mente. La aparición de la ansiedad, el estrés, las obsesiones, las conductas bipolares, la depresión etc, tienen su origen en la base y desarrollo de la personalidad.

freud Psicoanalisis¿Cómo funciona el psicoanálisis? A través de sesiones, el psicoanalista va analizando a la persona y va desarrollando el mapa de su personalidad. Bien puede compararse a un escáner de la mente, donde se va a descubrir los aspectos fuertes pero también los aspectos vulnerables de la personalidad.

La técnica del psicoanálisis consiste en analizar pensamientos, ideas, formas de sentir, vivir etc que puede estar deteriorando el tener una vida saludable y sustituir la forma de pensar por otra más acorde a lo que la persona desea para su vida.

Es una técnica que no es incompatible con el uso de medicación (muchas personas acuden al psicoanálisis hallándose medicadas) ni con otras terapias.

Los resultados son duraderos y la persona logra reconstruir su personalidad a través de comprender el funcionamiento de su mente.

¿Cualquier persona se puede psicoanalizar? Es psicoanálisis es una técnica que funciona cuando la persona quiere mejorar y resolver. Es apta para cualquier edad.

El ataque de pánico.

También se le conoce como ataque de angustia o crisis de pánico, se caracteriza por la aparición temporal de miedo o malestar de carácter muy intenso en ausencia de peligro real, que se acompaña de síntomas orgánicos. La crisis comienza de forma brusca y alcanza su máxima expresión a los diez minutos o menos, acompañándose a menudo de sensación de peligro o muerte inminente y de urgente necesidad de escapar. Los síntomas corporales son: palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de falta de aliento o ahogo, sensación de atragantarse o no poder respirar, opresión torácica (pensamientos de estar teniendo un infarto), naúseas, molestias abdominales, inestabilidad, mareo, aturdimiento, desrealización o despersonalización, miedo a perder el control, a volverse loco, miedo a morir.

Existen tres tipos característicos de crisis de angustia:

  • inesperadas ( no relacionadas con estímulos situacionales ). La persona no identifica la causa por la cual se desencadena la crisis.

  • situacionales (desencadenadas por estímulos ambientales). Aparecen ante la expectación a una situación de exposición. (p.ej., una persona con fobia social y sufre una crisis al pensar que debe hablar en público)

  • predispuestas por una situación determinada. Similares a la anterior y no siempre aparece ante la exposición de una situación. Por ejemplo una persona que sufrió una crisis de angustia al conducir pero a veces lo lleva sin que aparezca.

Es importante para su tratamiento psicológico determinar el contexto donde aparecen o cuando aparecen.

ataque de ansiedad, crisis panico

Inicialmente suelen tratarse con ansiolíticos. El tratamiento terapéutico es fundamental para identificar la causa que la produce. Siempre existe un desencadenante que suele ser inconsciente. Es decir, la persona no lo identifica conscientemente pero intuye que con algo de sí mismo tiene que ver.

Normalmente se resuelven en un tiempo corto de espacio si junto al tratamiento farmacológico se le suma un tratamiento psicológico.

Una vez identificada la causa o causas desencadenantes no suelen ser habituales las recidivas o recaídas.

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?

 

La característica esencial del trastorno de ansiedad generalizada ( ataque de ansiedad), es la ansiedad y la preocupación excesivas que se observan durante un periodo superior a 6 meses y que se centran en una amplia gama de síntomas físicos y situaciones. Las personas con trastorno de ansiedad tienen dificultad para controlar este estado de constante preocupación que le generan ansiedad. A parte de  los síntomas de ansiedad y la preocupación se acompañan de al menos otros tres síntomas de los siguientes: inquietud, dolor en el pecho, dolor de cabeza, fatiga precoz, dificultades para concentrarse, miedo a perder el control ( en el trastorno/ataques  de pánico con ansiedad ), estrés, irritabilidad, tensión muscular, trastorno del sueño. Puede incluirse en situaciones que desencadenan ansiedad el temor a sufrir un ataque de pánico, miedo a quedar mal en público (fobia social o fobias específicas), a tener problemas de salud como por ejemplo contraer una enfermedad (trastorno obsesivo compulsivo), vivencias que producen estrés postraumático, diferentes tipos de estrés agudo o crónico por situaciones familiares, laborales, personales. También produce ansiedad el estar alejado de casa o de las personas queridas (trastorno por ansiedad de separación, a engordar (anorexia nerviosa), a tener múltiples síntomas físicos (trastorno de somatización) o a padecer una grave enfermedad (hipocondría) . Aunque las personas con trastorno de ansiedad generalizada no siempre reconocen que sus preocupaciones resultan excesivas, manifiestan una evidente dificultad para controlarlas y les provocan malestar subjetivo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de su actividad. Esta alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia ( por ejemplo drogas,, fármacos o tóxicos) o a una enfermedad medica generalizada. La intensidad, duración o frecuencia de aparición de la ansiedad y de las preocupaciones son claramente desproporcionadas con las posibles consecuencias que pueden derivarse de la situación o el acontecimiento temidos. A estos individuos les resulta difícil olvidar estas preocupaciones para poder dedicar la atención necesaria a las tareas que están realizando y todavía les cuesta mas eliminar aquellas completamente. Los adultos con trastorno de ansiedad generalizada acostumbran a preocuparse por circunstancias normales de la vida diaria como son las posibles responsabilidades laborales, temas económicos, la salud de su familia, los pequeños fracasos de sus hijos y los problemas de carácter menor. ( por ejemplo las faenas domesticas, la reparación del automóvil, o llegar tarde a las reuniones. ) Los niños con trastorno de ansiedad generalizada tienden a preocuparse por su rendimiento o la calidad de sus actuaciones. Durante el curso del trastorno el centro de las preocupaciones puede trasladarse de un objeto o una situación a otros.

Síntomas y trastornos asociados.

A la tensión muscular que presentan estos individuos pueden añadirse temblores, sacudidas, inquietud motora y dolores o entumecimiento musculares. Muchas personas con trastorno de ansiedad generalizada también pueden presentar síntomas somáticos (por ejemplo, sudoración, náuseas o diarreas ) y respuestas de sobre salto exageradas. Los síntomas de hiperactividad vegetativa ( aumento de la frecuencia cardiaca, dificultad para respirar, mareo ) son menos prominentes en el trastorno de ansiedad generalizada que en otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de angustia y el trastorno por estrés postraumático. Los síntomas depresivos, también son frecuentes. El trastorno de ansiedad generalizada suele coexistir con trastornos del estado de ánimo ( por ejemplo trastorno depresivo mayor o trastorno del estado de ánimo), con otros trastornos de ansiedad ( por ejemplo: trastorno de angustia, fobia social, fobia específica ) y con trastornos relacionados con sustancias ( por ejemplo dependencia o abuso de alcohol o sedantes hipnóticos o ansiolíticos) Otros trastornos normalmente asociados al estrés ( por ejemplo: síndrome del colon irritable, dolores de cabeza ) acompañan con bastante frecuencia al trastorno de ansiedad generalizada.

Existen considerables variaciones culturales en cuanto a la expresión de la ansiedad. Es importante tener en cuenta el contexto cultural a la hora de evaluar el carácter excesivo de algunas preocupaciones. En los niños y adolescentes con trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad y las preocupaciones suelen hacer referencia al rendimiento o la competencia en el ámbito escolar o deportivo, incluso cuando estos individuos no son evaluados por los demás. A veces la puntualidad es el tema que centra las preocupaciones excesivas. Otras veces son los fenómenos catastróficos como los terremotos o la guerra nuclear. Los niños que presentan el trastorno pueden mostrarse abiertamente conformistas, perfeccionistas, inseguros de sí mismo e inclinados a repetir sus trabajos por una excesiva insatisfacción a la vista de que los resultados no llegan a la perfección. Al perseguir la aprobación de los demás pueden mostrar recelo característico: necesitan asegurarse de forma excesiva de la calidad de su rendimiento o de otros aspectos que motiven su preocupación.

El trastorno de ansiedad generalizada puede diagnosticarse en exceso en niños. Al considerar este diagnóstico en este grupo de edad, debería efectuarse una evaluación exhaustiva, con el fin de determinar la presencia de otros trastornos de ansiedad de la niñez. Por ejemplo, un niño que presenta fobia social puede estar preocupado por su rendimiento escolar debido al miedo que padece a sufrir una humillación.

El trastorno es ligeramente mas frecuente en mujeres que en hombres cuando se estudian muestras de centros asistenciales. En estudios epidemiológicos de población general la relación de sexos es de dos tercios a favor de las mujeres.

Muchos individuos con trastorno de ansiedad generalizada se consideran ansiosos o nerviosos de toda la vida. Aunque mas de la mitad de los que acuden a la consulta manifiestan que el trastorno de ansiedad generalizada empezó en la segunda infancia o la adolescencia, no es raro que el trastorno se inicie a partir de los 20 años de edad.

Etiología. Desde el punto de vista del psicoanálisis, el trastorno de ansiedad en el adulto guarda relación con aspectos inmaduros, reprimidos o conflictos con el desarrollo y ejercicio de la sexualidad. Se observó sobre una muestra de mas de trescientas personas con ansiedad generalizada con edades que comprendían desde los 20 años hasta los 70 años,  que mas del 90% reconocían tener una vida sexual insatisfecha, con síntomas que iban desde la falta de deseo sexual, rechazo al sexo, pérdida de sensibilidad genital, impotencia, eyaculación precoz, dolor al coito, etc.

Tratamiento. La ansiedad generaliza, debe ser tratada con ansiolíticos cuando los niveles de ansiedad dificultan o entorpecen las actividades cotidianas junto a un tratamiento terapéutico psicoanalítico. Esta combinación ha resultado ser efectiva en la casi totalidad de los casos tratados ya que resolviendo el conflicto sexual reprimido, la persona localiza el origen de su ansiedad.

Trastorno Bipolar. Como curar la depresión 

El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia de episodios clínicos de depresión y maníacos. Puede debutar como episodio maníaco o bien como episodio depresivo. Un cambio en la polaridad se define como un curso clínico en el que la persona se haya bajo un episodio depresivo mayor que evoluciona hacia un episodio  maníaco o episodio mixto o debutando como episodio maníaco evoluciona hacia un episodio depresivo mayor.

Le edad media ( según el instituto nacional de la salud )en la que aparece el trastorno es a los 20 años, tanto para hombres como para mujeres. Aproximadamente el 60-70% de los episodios maníacos se presentan inmediatamente antes o después de un episodio depresivo mayor. Frecuentemente, los episodios maníacos preceden o siguen a los episodios depresivo mayores, con un patrón característico para cada persona. Suele ser norma luna media de cuatro episodios por cada diez años. El intervalo entre ambos episodios, tiende a disminuir a medida que aumenta la edad. Pasamos ahora a estudiar cada uno de ellos.

Dentro de la salud mental, la depresión ( o los sintomas depresivos ) es el trastorno mental más habitual y común dentro de la población (comienza a verse también en niños y adolescente ). Las edades son variadas pero podemos decir que una fase depresiva, ya es la puerta entreabierta a un futuro episodio depresivo. Se puede considerar una enfermedad mental desde el momento en que las capacidades normales de una persona está disminuidas o atenuadas. Los síntomas de la depresión (incluida la depresion posparto) se incluye en los trastornos afectivos estacionales y suelen ser sentimientos de tristeza que perduran mas de lo habitual. La persona muestra una pérdida de interés por las cosas cotidianas de su vida. Va perdiendo su capacidad de disfrute, ve el futuro con incertidumbre, desaparece el interés por relacionarse, viajar, llevar a cabo actividades que anteriormente no le constaban, ahora le cuestan mucho. El sentimiento de tristeza suele acompañarse con llanto, a veces bulimia y otras con rechazo al alimento. La apatía general, dolores de cabeza, tomar decisiones, así como el cansancio, la dificultad para dormir y la ansiedad, son los síntomas mas frecuentes previo o ya entrando en un episodio depresivo. Añadir que el trastorno bipolar es una enfermedad donde la persona sufre trastorno depresivos, acompañados de episodios maniaco. Desde la perspectiva del psicoanálisis, el trastorno bipolar no deja de ser mas que una depresión con respuesta maníaca, es decir, la persona con trastorno bipolar se haya deprimida pero tiene episodios de lucidez donde hace intentos por salir de su estado depresivo y acontece el episodio maniaco. Los síntomas del trastorno bipolar pueden llegar a confundirse con un episodio psicótico pues la exaltación durante la fase maníaca puede semejarse a los síntomas psicóticos y confundirse el diagnóstico. El trastorno bipolar supone la alternancia de episodios depresivo y episodios maníacos. Vamos a proceder a describir los síntomas de ambos cuadros clínicos. Un episodio depresivo mayor se caracteriza por un estado tal que la persona tiene el ánimo depresivo la mayor parte del día. La persona dice sentir triste o vacía la mayor parte del día. El interés o la capacidad para llevar a cabo cosas placenteras está disminuida. Normalmente, hay pérdida de peso acusada sin hacer régimen o bien un aumento de peso. El insomnio suele ser acusado pero también la hipersomnia, es decir, estar con sueño o sensación de sueño todo el día. A veces hay agitación muscular y otras veces enlentecimiento psicomotor, la persona se siente «como pesada» cada vez que quiere llevar a cabo algún tipo de actividad que anteriormente no le costaba esfuerzo alguno llevarla a cabo. La fatiga, así como la pérdida de energía diaria también es acusada. El sentimiento de inutilidad o de culpa excesivo o inapropiados (pueden ser delirantes) casi cada día ( no los simples auto reproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo. Refieren disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión frente a situaciones que anteriormente no les costaba decidir. Los pensamientos recurrentes de muerte ( no solo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse se da en fases avanzadas del trastorno depresivo. Cuando el deterioro es laboral o social es grave, requiere hospitalización por el riesgo de suicidio.

El episodio maníaco, se caracteriza por un periodo concreto de tiempo, durante el cual, el estado de ánimo es normal, elevado, expansivo o irritable. Este estado de ánimo, mínimo dura una semana y suele ir acompañado de un aumento de la autoestima o grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, lenguaje verborreico, es decir, la persona habla y habla sin parar, fuga de ideas, sorprendiendo por las gran y disparidad de ideas que la persona verbaliza, distraibilidad, aumento de actividades de manera exagerada, agitación psicomotora ( la persona no puede estarse quieta), implicación excesiva en actividades placenteras con riesgo potencial de producir consecuencias graves (actividades de compra, juego, sexuales, automovilísticas etc) . Con frecuencia, el estado de ánimo suele ser irritable y puede llegar a provocar desde escándalos hasta llevar a cabo actos en la realidad que suponen la necesidad de ingreso hospitalario. El estado de ánimo cuando es eufórico, anormalmente bueno, alegro o alto, las personas que conocen bien a la persona, lo reconocen como excesivo. Hay como mucha interación con personas de su entorno laboral o personal. Por ejemplo, la persona inicia espontáneamente largas conversaciones con extraños en lugares públicos, o un vendedor puede telefonear a casa de gente desconocida a primera hora de la mañana para comenzar las ventas. Aunque el estado de ánimo alto, se considera lo típico, la irritabilidad se da cuando la persona es contrariada a sus deseos. También es característico que se de una exageración de la autoestima que va desde la confianza en sí mismo hasta una evidente grandiosidad que puede alcanzar proporciones delirantes. La persona puede dar consejos sobre materias en la que no tiene conocimientos. Son frecuentes la ideas delirantes de grandeza: por ejemplo tener una relación especial con Dios o con alguna figura del mundo político, religioso o del espectáculo. Suele haber un descenso en la necesidad de dormir. La persona suele despertarse varias horas mas temprano de lo habitual sintiéndose lleno de energía. Cuando el trastorno del sueño es grave, el sujeto puede llevar días sin dormir sin sentirse cansado. El lenguaje tipo maníaco es típicamente verborreico, fuerte, rápido y difícil de interrumpir. La persona puede hablar sin parar, algunas veces durante horas y sin importarle los deseos de comunicarse de los demás. Cuentas chiste ininterrumpidamente, con juegos de palabras e impertinencias divertidas. Suele mostrarse teatral, estar cantando todo el tiempo en alto, etc. Los pensamientos puede ser muy rápidos, a veces incluso más rápidos de lo que pueden ser verbalizados. Hay fuga de ideas que se manifiesta por un flujo casi cotínuo de lenguaje acelerado, con cambios bruscos de un tema a otro. Cuando la fuga de ideas es grave, el lenguaje puede volverse desorganizado e incoherente. Observamos la distraibilidad, donde la persona es incapaz de apartar la mirada o atención de cosas irrelevantes: el nudo de la corbata del presentador de televisión. Se suele presentar u aumento de los impulsos, las fantasías y los comportamientos sexuales. La persona puede asumir varias empresas nuevas al mismo tiempo sin tener en cuenta los posibles riesgos o la necesidad de acabar bien cada una de ellas. Hay un aumento de la socialización, por ejemplo buscando a antiguos amigos o llamándolos incluso a cualquier hora del dia y de la noche. La expansividad, el optimismo inmotivado, la grandiosidad y el empobrecimiento del juicio conducen a una implicación imprudente en actividades placenteras como compras desmesuradas, conducción temeraria, inversiones económicas poco razonables y comportamientos sexuales inusuales que puede tener consecuencias graves. Se puede proveer de muchas cosas innecesarias sin tener el dinero con que pagarlas. El comportamiento sexual inusual puede incluir infidelidad o encuentros sexuales indiscriminados con personas desconocidas. La desorganización general puede ser tan importante que precisa hospitalización para proteger a la persona de las consecuencias negativas de sus actos que son un empobrecimiento de su juicio crítico. (pérdidas económicas, actividades ilegales, pérdida de empleo, comportamiento agresivo ) . La presencia de síntomas psicóticos durante un episodio maníaco da lugar a un deterioro importante de la actividad.

Origen. SE habla de tipos de depresion, endógena, exógena. Debemos atender y prestar atención al concepto de pérdida. El resultado de los estudios psicoanalíticos sobre paciente bipolares y/o que debutaron con un episodio depresivo, el sentimiento de haber perdido “algo” sin saber a veces cómo definirlo, marcaba el futuro de la evolución del sentimiento de tristeza a depresión. Refieren tener un sentimiento de vacío pero no pueden identificar con qué o a qué se refiere. Debemos hacer incapie a la noción de sentimiento inconsciente de pérdida o vacío ya que la persona refiere saber o sentir que sabe sin saber qué es lo que sabe o qué es lo que desconoce que le ha provocado dicho sentimiento de vacío u hoyo del cual ahora no puede salir, o bien se le hace cada vez mas difícil superarlo. Cuando la pérdida no es real (familiar, amigo, pareja fallecida) debemos estudiar qué simboliza para el deprimido dicho sentimiento de vacío. Nuestros estudios nos llevan a participar de la idea que dicho sentimiento poderoso va unido a instintos que en psicoanálisis denominamos instintos o pulsión de muerte, definiendo como tal, instintos de la naturaleza, que se haya dentro de nosotros y que nos conducen al deterioro y a la muerte. Para contra restar dichos sentimiento, nuestra esencia como humanos contrapone al deterioro, los instintos que denominamos de vida, entendiendo como tal aquellos que nos dar energía, fuerza de continuar viviendo. ¿Podemos decir que los instintos de muerte están ganando el pulso a los instintos de vida? Certificamos lo verdadero de esta pregunta. El instinto de muerte está ganando a las ganas de vivir. Si nos preguntamos el porqué de la fortaleza de los instintos de muerte, es sencillo de responder, pues la muerte tiene absolutas garantías de vencer frente a la vida que termina siendo la gran perdedora. ¿Pero ese sentimiento de derrota, de querer abandonarse a la muerte, de perder interés por todo lo vivo que rodea al sujeto, con qué se correspondería? Podemos de decir que el vacío, es frente a lo que en un futuro se va a perder: la vida. Digamos que el depresivo, ha conocido su futura muerte pero a destiempo. Lo que tiene que ser un descubrimiento paulatino a lo largo de la vida, lo ha conocido con antelación y ante la impotencia de considerarse un ser mortal, la persona decide abandonarse con precocidad a la muerte. ¿Para qué habría de luchar y seguir viviendo si hay un final? ¿Para qué vivir si también se va a morir? Esa es la pregunta que persigue de manera inconsciente al depresivo. La respuesta es que se vive para morir pero también se vive para vivir. Los instintos de vida hacen su papel y tratan de rescatar a la persona de sus ganas de morir con respuestas hipomaníacas, es decir, los episodio maníacos donde la persona tras un periodo depresivo evoluciona hacía la manía, son respuestas de los instintos de vida por equilibrar el deseo de morir que ha caído como una sombra sobre el sujeto. A parte de esta explicación psicológica, debemos atender también a los aspectos orgánicos, pues hay un desequilibrio entre marcadores neurológicos que perpetúan el estado depresivo, de ahí lo importante de combinar una buena psicoterapia con medicación.

Tratamiento. El trastorno bipolar, el maniaco y el depresivo o la combinación de ellos, requiere doble tratamiento cuando los síntomas son muy agudos y deterioran la vida de la persona. Cuando los síntomas no son especialmente alarmantes, que no alteran de manera llamativa la vida social, personal y laboral del sujeto, una psicoterapia psicoanalítica ayuda a la curación. El psicoanálisis trata de dar respuesta a la pregunta sin responder que la persona depresiva se ha hecho. Entender el vacío, entender qué le falta y ayudarle a reponer esa falta, termina devolviendo a la persona las ganas de vivir.

Cuando los síntomas deterioran las capacidades de la persona, en cualquiera de sus ámbitos, la medicación acompañada de la psicoterapia psicoanalítica, produce la curación prácticamente en la totalidad de los casos. Los estudios amparan la combinación de ambas terapias para mejorar resultados mas efectivos y duraderos en el tiempo, pues el uso de medicación sin prestar atención a los aspectos psicológicos que la persona tiene en su mente, no garantiza la curación. Así mismo, atender los aspectos psicológicos que preocupan a la persona sin atender el deterioro neurológico, no garantiza una buena curación. Con respecto a los efectos secundarios de una depresión clínica en personas con depresión, dependiendo de diversos factores, si la respuesta conjunta al tratamiento farmacológico y terapéutico es adecuada, no produce efectos secundarios.