El Trastorno obsesivo compulsivo es una neurosis de defensa

El trastorno obsesivo compulsivo es una neurosis de defensa.

  1. Las experiencias sexuales en la infancia temprana son determinantes en la aparición del trastorno obsesivo. Suelen ser experiencias donde el niño llevó a cabo actividades sexuales placenteras e incluso participó en actos sexuales.
  2. Habitualmente el niño tiene una experiencia sexual de carácter pasivo. Alguien le seduce y posteriormente de manera activa tiende a repetir con otros niños lo aprendido o se inicia precozmente en actividades masturbatorias.
  3. La esencia de la neurosis obsesiva puede resumirse en una breve fórmula: las representaciones obsesivas son reproches transformados, que retornan de la represión y siempre se refieren a un acto sexual de la niñez ejecutado con placer.

 

El trastorno obsesivo tiene varias etapas.

 

  1. Una primera la llamamos la etapa de la inmoralidad infantil. En este periodo tienen lugar las experiencia sexuales pasivas donde el niño, mas adelante ejecuta actos activos sexuales normalmente contra el sexo contrario.
  2. En la segunda etapa, cuando se inicia en el niño la maduración sexual, el recuerdo de aquellos actos placenteros le producen un sentimiento de reproche que reprime mediante síntomas escrupulosos, vergüenza y desconfianza hacia sí mismo.
  3. Tras este periodo comienza la tercera fase del toc, la de la salud aparente y en realidad, la defensa conseguida.
  4. El cuarto periodo es el periodo de la enfermedad, que se caracteriza por el retorno de los recuerdos reprimidos, o sea, el fracaso de la defensa y la aparición de las representaciones y afectos obsesivos.

 

 

 

 

Existen dos formas de neurosis obsesiva.

 

 

 

La primera de ellas, aparecen representaciones obsesivas típicas, que atraen toda la atención de la persona y le hace sentir un displacer y otra forma donde la persona siente un reproche acusatorio que le hace sentir un grave malestar. Los contenidos de las representaciones obsesivas, están deformadas y desplazadas en relación al hecho sexual infantil vivido, de manera que se sustituye dicho recuerdo por algo análogo no sexual.

Sustituye por ejemplo un recuerdo sexual del cual siente vergüenza por el síntoma de lavarse las manos compulsivamente. ( continuará )

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