OCHO SENTIMIENTOS INFANTILES QUE PERDURAN EN EL ADULTO

Existen sentimientos que aparecen en la primera infancia y adolescencia que no evolucionan nada y se mantienen prácticamente igual que cuando aparecieron. Vamos analizarlos.

Los celos.

Origen: Cuando el niño descubre que a parte de él y su madre, existe el padre y los hermanos. El sentimiento de posesión que tiene con la madre, hace que el hecho de tener que compartir su afecto y amor con otras personas de la familia, desempeñará una importancia vital en el sentimiento de posesión que tiene la persona celosa de adulto.

La agresividad.

Origen. Proviene de los celos infantiles. La aparición de rivales por el amor de la madre, desencadena la agresividad hacia todos aquellos con los cuales tiene que compartirlo. En el adulto, la agresividad siempre se manifiesta hacia todo aquel frente al cual la persona siente que puede ser su rival ( en el amor, en el trabajo, en lo social etc)

La envidia.

Origen. Proviene de la infancia. El niño quiere algo de los otros que no le sirve para él. Y como no puede conseguirlo, quiere romperlo o dañarlo. La envidia del adulto no se diferencia en nada de la envidia infantil. El adulto envidioso, siempre envidia algo que no le sirve para él y como no puede tenerlo, actúa con agresividad.

El narcisismo.

Origen: En la infancia. Cuando el niño está hiperconsentido o excesivamente valorado por los padres o familiares, se cree el centro de todo y quiere que todo gire en torno a él. Le gusta mandar, es déspota, no tolera la frustración, quiere que a todo le digan que si. En el adulto, el narcisismo se manifiesta como un afán de llevar siempre la razón, no tolera la frustración, quiere imponer sus ideas y considera sus intereses por encima de los demás.

El odio.

Origen. Proviene de los celos infantiles. Todo aquel que puede ser rival por el cariño y amor de la madre, el niño lo odia. En el adulto, el odio va muy unido al amor y al narcisismo infantil, de manera que cuando un adulto no se siente querido o rechazado fácilmente odia.

El amor.

Origen. Infantil. Cuando el niño toma conciencia que su bienestar es por el amor de su madre, ahí descubre el amor por ella. La primera posición es la de amados. Somos amados por la madre y de adultos, el amor siempre lo buscamos en posición pasiva infantil, es decir, ser amados como nos amaba nuestra madre.

El sadismo.

Origen: Surge en la infancia como tendencia hacer daño al rival y disfrutar de esa victoria. Como el niño se siente abandonado por la madre, también ejerce sadismo y violencia contra ella, disfrutando cuando la ve llorar. El sadismo del adulto es idéntico al infantil. Si es contra las mujeres es porque desplaza el odio hacia la madre y si es contra los hombres es porque desplaza el odio hacia el padre.

El masoquismo.

Origen. Proviene de la infancia, del castigo recibido por el sentimiento de culpabilidad cuando el niño reconoce que ha hecho algo malo. Tras recibir el castigo se calma. Esto puede evolucionar a buscar el dolor como modo de calmar la culpa. En el adulto funciona igual. Las personas masoquistas buscan el dolor para calmar la culpa.

Como vemos, no hay evolución entre los sentimientos básicos del adulto y los sentimientos básicos infantiles.

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