CONFERENCIA DE INTRODUCCION AL PSICOANALISIS (2)

El psicoanálisis nos dice que nuestro pensamiento consciente pasa a formar parte de nuestro aparato perceptual, por lo tanto pasa a ser ilusorio aquello que pienso conscientemente de mi vida, tan ilusorio como cuando veo girar el sol alrededor de la tierra. Miramos el sol,  nos damos cuenta que es un astro, desconozco su movimiento real y confundo por real, que el sol gira alrededor de la tierra, cuando ese es su movimiento aparente.

Estoy en la tierra y la tierra tiene varios movimientos, entre ellos el de rotación y traslación. Esto hace que percibamos el sol dando vueltas alrededor de la tierra.

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La Ciencia de la Sexualidad. El nacimiento de los celos

En la clase anterior hablábamos que la primera experiencia de placer tenía que ver con la ingesta del alimento a través del pecho materno o en su caso, la acción de comer llevada a cabo por la figura materna. Dijimos que la boca, quedaba erotizada pues el niño asocia comer con placer, bienestar y así mismo, los labios, el acto de chupetear se convierte una fuente de satisfacción.

Decimos que el niño ve a la madre como un todo completo, lo que quiere decir que ella es en sí misma la fuente completa de su bienestar y placer.

De aquí observamos que todo aquello externo a la madre que tiende a interrumpir la unión con ella, para el niño será fuente de displacer y malestar. Leer más

PSICOLOGIA DEL MALTRATO (2)

El primer maltrato surge de la ambivalencia infantil que se produce en el desarrollo de la estructura edípica. Negar la existencia de dicha estructura es caer en el abismo oscuro de la falta de entendimiento del origen de la agresividad primigenia en el niño y en la niña. La estructura edípica (madre-niño-padre) es una estructura a tres y es necesario que se constituya para que se funde en el niño lo humano. La primera relación es con la madre. Eje fundamental sobre el cual se sustenta el desarrollo psicosexual y emocional del niño y de la niña. Es una relación imborrable cuya huella perdura para siempre a nivel inconsciente y así mismo es fuente de identificación y constitución de nuestro “yo”. La madre perdura en nosotros como gesto, como celos, como palabra, como imagen, como amor, como odio y como deseo.

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