La Ciencia de la Sexualidad. El nacimiento del amor y el odio

Los celos, inauguran en el niño el nacimiento de un sentimiento determinante, el odio, el desprecio y el resentimiento. Hemos dicho que para todo niño, la situación inicial de ser atendido en exclusividad por la madre supone para el mismo un placer que viene a interrumpirse por la presencia del tercero, es decir, cuando el niño descubre que la causa por la cual ha perdido la exclusividad de la atención materna son los otros, donde incluimos al padre, a los hermanos, a las tareas de la madre, se genera un rechazo hacia todo aquello externo porque son la fuente de su displacer. La exclusividad que tenía ahora es compartida, de manera que todo aquello que el niño relaciona como fuente de su malestar lo va a odiar y rechazar.

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La Ciencia de la Sexualidad. El nacimiento de los celos

En la clase anterior hablábamos que la primera experiencia de placer tenía que ver con la ingesta del alimento a través del pecho materno o en su caso, la acción de comer llevada a cabo por la figura materna. Dijimos que la boca, quedaba erotizada pues el niño asocia comer con placer, bienestar y así mismo, los labios, el acto de chupetear se convierte una fuente de satisfacción.

Decimos que el niño ve a la madre como un todo completo, lo que quiere decir que ella es en sí misma la fuente completa de su bienestar y placer.

De aquí observamos que todo aquello externo a la madre que tiende a interrumpir la unión con ella, para el niño será fuente de displacer y malestar. Leer más

La Ciencia de la Sexualidad. La primera experiencia de satisfacción sexual.

La unión del niño con la madre es necesaria por lo indefensos que nacemos, en comparación con otras especies animales que se bastan por sí mismas nada mas nacer.

En el recién humano todo en él, es inmaduro. Sus funciones vitales (visión, respiración, digestión ) están en proceso de maduración y deben pasar unos cuantos meses para que el niño se adapta a su nuevo entorno.

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